El oficio de las armas

21/Mar/2012

El País Uruguay, Editorial

El oficio de las armas

21-3-2012
EDITORIAL La especie humana es tan enemiga de la paz, que la pechera de los guerreros suele estar llena de condecoraciones, pero rara vez se concede una medalla a los pacifistas. Existe sin embargo un premio para ellos, que es el Nobel de la Paz, aunque a veces lo recibe gente tan insólita que la lista de galardonados ayuda a consagrar el prestigio de la guerra, en lugar de condenarla. Hace unos días los analistas de un instituto alemán sacaron cuentas y llegaron a la conclusión de que a lo largo de 2011 hubo veinte guerras en el mundo, el número más alto desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Semejante balance debería avergonzar a la gente civilizada, pero en verdad no conmueve a casi nadie y pasa desapercibido para la mayoría.
La opinión pública se estremece cuando encuentran muerta a Whitney Houston en la habitación de un hotel, pero no ocurre lo mismo cuando se entera de que ya han muerto 45.000 mexicanos en cinco años de combate contra el narcotráfico o han caído 8.500 civiles en un año de movilizaciones contra la dictadura siria. La defunción de un ídolo tiene más peso que la carnicería de miles de seres anónimos, y por allí empieza la lista de contrasentidos que acompaña el vaivén de la guerra y la paz, que es también un dilema entre la vida y la muerte. El mundo no parece darse cuenta de que arriesga su credibilidad y su buen nombre cuando las armas intervienen por ejemplo en Irak o Afganistán, no solo porque esas aventuras tienen un costo atroz, sino además porque no logran el resultado que buscaban, sino probablemente el opuesto, es decir la sublevación del integrismo chiita o talibán.
Pero el mundo no aprende casi nada de las lecciones que ha recibido y por lo tanto en 2012 enfrenta un variado panorama de conflictos, como si la memoria bélica no sirviera de escarmiento. Entre esos peligros figuran:
1) La eventualidad de un enfrentamiento con Irán, idea apoyada por algunos países, cuyo estallido -al margen de otros efectos calamitosos- convertiría en un caos la circulación mundial del petróleo, el 40% del cual sale por el Golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz, en los que Irán tiene costas y donde opera regularmente su flota de guerra.
2) La posibilidad de que la crisis de Siria desemboque en una guerra civil de gravedad imprevisible. Por el momento crecen las denuncias sobre torturas a prisioneros y asesinatos de mujeres y niños. La inestabilidad siria afecta una zona candente de Oriente Medio.
3) La indignación masiva provocada en Afganistán por la masacre de tres familias (16 personas) cometida por un sargento norteamericano cerca de una base militar ubicada al sur del país. El incidente se suma a otras barbaridades provocadas por las tropas ocupantes.
4) La militarización de países latinoamericanos como México y Colombia, embarcados en la lucha contra los carteles de la droga, la guerrilla y los paramilitares. Tales centros de tensión tienen ramificaciones en el hemisferio, que agravan esos riesgos latentes.
5) Un estado turbulento y a veces explosivo en regímenes de transición como los de Libia, Yemen y Egipto, donde el ejército juega un papel dominante y genera reacciones violentas en algunos sectores de la población.
En otros países como Chechenia, Kosovo, Somalia, Congo o Nigeria, todavía está a la vista la devastación causada por guerras recientes, y en algunos de ellos (como Sudán) siguen encendidos los choques armados. De manera menos visible, pero con alcance igualmente doloroso, las violaciones a los derechos humanos, el crimen selectivo y planificado, el despotismo o la represión sistemática, profanan la convivencia y acompañan la gestión de gobierno en numerosos países políticamente oprimidos o culturalmente enajenados, proyectando sobre el planeta algunas sombras adicionales, emparentadas con perspectivas bélicas, malestar popular y emigración masiva, a lo que se añade el miedo como clima colectivo y el terror como instrumento de poder, fomentando la colosal magnitud del tráfico de armas, que tarde o temprano serán utilizadas. También esos rasgos integran la amenaza de guerra a través de este mundo del siglo XXI, incapaz de contabilizar los espantos del siglo anterior en la materia, y por lo tanto imposibilitado de rectificar las agresividades de una parte de la humanidad y el rumbo de algunas naciones.